martes, 10 de abril de 2007

La ilegalizaciòn del Cannabis:



El cannabis es la droga ilegal más consumida en todo el mundo. ¿A qué criterios atiende su ilegalización? ¿Quién prohibió esta droga a nivel mundial?

La marihuana a principios del siglo XX era consumida en EE UU mayoritariamente por minorías étnicas. Existían dos rutas de entrada: una, a través de la ola de mexicanos que llegó al suroeste del país en busca de trabajo y que fumaban marihuana para relajarse tras un dura jornada de trabajo en el campo; y la otra por el puerto de Nueva Orleans, traída desde los países caribeños y consumida principalmente por músicos negros de jazz.

Conspiración de la élite

A la élite blanca estadounidense no le gustaba este tipo de gente. Un ejemplo es William R. Hearst, propietario de emisoras de radio, la mayor cadena de periódicos de EE UU y de su propia agencia de noticias. Su prensa estaba dedicada al sensacionalismo, además, por su ideología de corte ultraderechista dio cobertura a la propaganda nazi mediante sus medios de comunicación tras ser recibido por Hitler en 1934. También era propietario de la principal empresa maderera del país y latifundista en Chihuahua (México).

Desde los medios de comunicación de Hearst y los de El Paso (Texas) se empezaron a difundir una serie de mentiras como que fumar marihuana convertía a los mexicanos en asesinos. La presión mediática condujo a que se aprobara la Ordenanza de El Paso de 1914 prohibiendo la venta y posesión de marihuana. Dicha ley se llenó de tintes racistas al ser utilizada para controlar a los mexicanos. Cinco años después se prohibió el cannabis en todo el estado. En 1915 se hicieron las primeras leyes estatales que prohibían también el cannabis en California y Utah.

Por otro lado, la poderosa familia du Pont, propietaria de la más importante industria petroquímica de EE UU, tenía las patentes de tejidos sintéticos como el nylon 6.6 o el rayón e iban a empezar a comercializarlos en los años ‘30. Además, la empresa de los du Pont se encargaba de convertir la madera de la compañía de Hearst en pasta de celulosa para papel. Pierre S. du Pont también se hizo cargo de la compañía General Motors, competidora de Ford, que estaban investigando la creación de combustibles y aceites derivados de la biomasa del cáñamo, lo que supondría un gran competidor del petróleo y la ruina para las empresas petroleras como la Gulf Oil, cuyo propietario fundador era William L. Mellon, sobrino nieto de Andrew W. Mellon, Secretario del Tesoro de EE UU (1921-1932) y banquero (Mellon National Bank), uno de cuyos principales clientes era la familia du Pont.

Andrew W. Mellon, aprovechando su cargo y sus influencias políticas creó en 1930 el cargo de Comisario de la Oficina Federal de Narcóticos, dependiente del Departamento del Tesoro; y en él colocó al marido de su sobrina, Harry J. Anslinger. Su misión era conseguir que el cannabis se ilegalizase y se considerase al mismo nivel que la cocaína o la heroína y así borrarlo del mercado. Los tejidos, combustibles, plásticos y el papel hechos a partir del cáñamo serían una competencia importante para los intereses empresariales de Hearst, la familia du Pont, y la familia Mellon (entre otros). Así, Anslinger comenzó una campaña gubernamental de desprestigio de la marihuana por medio de mentiras difundidas por la televisión y los periódicos de Hearst.

La prohibición

La presión de la élite y de los grupos de ultraderecha que ellos financiaban condujo a que el 12 de agosto de 1937, sin un debate público ni investigaciones científicas previas y con un discurso de Anslinger cargado de prejuicios clasistas, elitistas y racistas, el congreso norteamericano aprobara la Marihuana Tax Act, prohibiendo el consumo, posesión y comercio de cannabis a nivel federal. Pero la American Medical Association, que asistió a la aprobación de esta ley, mostró su escepticismo sobre las informaciones y se opuso a la ilegalización de una sustancia usada terapéuticamente en aquel entonces.

Por otro lado, Fiorello LaGuardia, alcalde de Nueva York (1934- 1945), mostró su rechazo a la prohibición y dudas ante las afirmaciones del Gobierno, encargando un estudio a 31 científicos imparciales. En 1944, tras seis años de investigación médica, sociológica, psicológica y farmacológica, concluyeron que fumar marihuana no conducía a un comportamiento violento o antisocial, ni causaba deseos sexuales incontrolados, ni alteraba la estructura básica de la personalidad...

Anslinger usó su influencia con la prensa (Hearst) para desacreditar y ocultar este estudio, publicitar sus actuaciones policiales contra la droga y continuar su campaña de desinformación. Además evitó otras investigaciones restringiendo el suministro de marihuana.

Las autoridades consideraban a los consumidores de drogas como una amenaza que debía estar tras las rejas. Además, aprovechando la Guerra Fría el Gobierno inventó una conspiración: los países comunistas trataban de drogar a los estadounidenses. De esta forma, la presión de Anslinger condujo a que se aprobara en 1951 la Ley Boggs que endurecía gravemente las penas por posesión de cannabis. Poco después, la influencia de Anslinger llevó a la aprobación de la Ley de Control de Narcóticos de 1956. Era la ley federal de EE UU más dura de todas las promulgadas en esta materia, poniendo al cannabis en la misma categoría que la heroína.

En 1958 se hace público un estudio que realizaron la American Medical Association y la American Bar Association. En él se consideraba contraproducente la política de drogas llevada a cabo por el Gobierno y se hacía hincapié en investigar curas para la adicción en vez de castigar como medio de prevención y cura. La respuesta de Anslinger fue acusar a los investigadores de connivencia con los traficantes, irresponsabilidad y antipatriotismo. EE UU continuó censurando estudios contrarios a sus criterios.

El último paso que le faltaba dar a EE UU para controlar las drogas era convencer a la ONU de que patrocinase unos acuerdos internacionales en referencia a los estupefacientes, para que cada país los persiguiera como hacían ellos. De esta forma, Anslinger fue en 1961 a las Naciones Unidas y utilizó la influencia de EE UU para que los países unificaran sus diferentes acuerdos sobre drogas en un tratado único e inflexible ilegalizando el cannabis en todo el mundo. El resultado fue la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes.

¿Qué intereses siguen existiendo para evitar que se legalice el cannabis? Tendríamos que volver la mirada a EE UU, a sus empresas textiles, madereras y de hidrocarburos, y con una especial atención a las empresas multinacionales farmacéuticas que poseen las patentes de los derivados del cannabis y su relación con los miembros de los gobiernos del país.



FUENTE= http://diagonalperiodico.net/article1956.html

1 comentario:

GUERREROPATAGONICO dijo...

AONIKENKQUE SABES SOBRE QUE A PRINCIPIOS DE SIGLO LA PRODUCCION DE ACEITES Y FIBRAS VEGETALES PARA LA INDUSTRIA TEXTIL ERA SOBRE EL 90 A BASE DE SEMILLAS DE CAÑAMO
RECUERDO QUE LO LEI UNA VEZ POR AHI
LA ECONOMIA MUNDIAL SE BASABA EN EL CAÑAMO

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